A Statement of Solidarity with the Black Community

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Dear community,

At 826 Valencia, our work is to amplify our students’ voices. But this is a time when we must show up as allies, add our voices to theirs, and say unequivocally: Black lives matter. 

We stand with our Black students and their families. We stand with our community of Black volunteers, neighbors, and staff. We are listening, we value you, and we are here for you.  

The events of this week began when the world saw a video of George Floyd, a Black man who was murdered in the street by police officers. He was held down, unable to breathe, for 8 minutes and 46 seconds. This murder was not an isolated incident. We understand that the context in which our Black students live is one built on systems of white supremacy and the dehumanizing, institutionalized oppression of Black people throughout our nation’s history that continues to this day. We stand against this legacy of racism, brutality, and anti-Blackness. 

The work of fighting for a more just and equitable society is never done. In our work with our students, communities, and each other, we are committed to challenging white supremacy, to amplifying Black students’ voices, and to showcasing their stories to promote greater love, understanding, and justice.  

As always, we believe that the key to a brighter future is listening to the voices of our young people so they can lead the way. In recognition of these powerful voices, which have historically been silenced, and Black people’s resilience through centuries of oppression, please read “Our America Was Never Great” by Lajaiyah Watkins, age 17.

 

In solidarity, 

The staff of 826 Valencia   

 

Our America was Never Great

From The Freedom to Live Without Fear

By Lajaiyah Watkins

 

Being black, beat me red and blue, 

love wasn’t an option—they’d take it away from you.

Wasn’t allowed to read, we barely got to eat. 

Yes I am a slave working on my feet.

Dirt on my hands, blood on my feet,

sleeping on the floor with no blankets or sheets.

I worked my butt, day and night 

I’m tired of this! It’s time to fight.

 

Don’t touch me! Don’t touch me! I ran and screamed.

He hit me with the switch from my back to my feet.

“Look at me, girl,” he said, but I turned my head.

Slashes on my butt, I couldn’t even sit.

That white cracker pulled my daughter by her hair,

forced her down and you know where.

I looked at my daughter, those tears in her eyes. 

She didn’t even get time to say goodbye.

She ran fast. 

Her feet burning on the hot Southern soil— 

a second branding.

 

Like Harriet Tubman said, “If you hear the dogs, keep going.

If you see the torches in the woods, keep going.

Don’t ever stop.

If you want a taste of freedom, keep going.”

 

Cruising down West Monroe Street in his black Chevy,

bumpin “Nuthin’ but a ‘G’ Thang”

The windows down, giving him some air that gratifies his lungs. 

Street lights as bright as the sun—as bright as his future.

 

The siren noise pierces through his ears like an EKG machine—flat lining. 

Red and blue flashing lights,

the scared boy, alone. 

Sweating, his black skin sticks to the black leather of his new car.

 

Keep your hands where they can see them,

Don’t make any sudden movements, black man.

Don’t reach in your pocket,

 

(shoot now, no, I mean kill now and ask questions later.)

 

Sixteen shots in the darkness . . . another man erased.

 

“Say their names . . . it’s important to say their names.” 

Oscar Grant . . . 

Mike Brown . . . 

Sandra Bland . . . 

Fred Hampton.

 

We pledge allegiance to the red, white and blue,  

“The land of the free and the home of the brave”

This country represents freedom, but to whom?

 

Are we really free?

 

Lajaiyah Watkins is a young black girl born and raised in San Francisco. She developed her passion for writing at the age of thirteen. She is seventeen years old now with the dream of becoming a lawyer and is interested in publishing her own book one day.

 

 

Querida comunidad,

En 826 Valencia, nuestro trabajo es amplificar las voces de nuestros estudiantes. Pero este es un momento en el cual debemos ser aliados, añadir nuestras voces a las de ellos y decir sin titubear: las vidas de negros importan.

Estamos con nuestros estudiantes negros y sus familias. Estamos con nuestra comunidad de voluntarios, vecinos, y empleados negros. Los escuchamos, los valoramos, y estamos aquí para ayudarlos.

Los eventos de esta semana comenzaron cuando el mundo vio un video de George Floyd, un hombre negro que fue asesinado en la calle por un policía. George Floyd fue inmovilizado durante 8 minutos y 46 segundos. Este asesinato no fue un incidente aislado. Entendemos que el contexto en el que viven nuestros estudiantes negros se basa en sistemas de supremacía blanca y la opresión deshumanizadora e institucionalizada de los negros a lo largo de la historia de nuestra nación que continúa hasta nuestros días. Nos oponemos a este legado de racismo, brutalidad, y prejuicios contra los negros.

El trabajo de luchar por una sociedad más justa y equitativa nunca se acaba. En nuestro trabajo con nuestros estudiantes, comunidades y entre nosotros, estamos comprometidos a desafiar la supremacía blanca, a amplificar las voces de los estudiantes negros, y a mostrar sus historias para promover más amor, comprensión, y justicia.  

Como siempre, creemos que la clave para un futuro mejor es escuchar las voces de nuestros jóvenes para que puedan liderar el camino. En reconocimiento de estas voces poderosas, que históricamente han sido silenciadas, y la resistencia de los negros a través de siglos de opresión, lea “Nuestra América nunca fue grande” por Lajaiyah Watkins, de 17 años.

En solidaridad,

El personal de 826 Valencia

 

Nuestra América nunca fue grande

Por Lajaiyah Watkins

 

Siendo negra, me golpearon roja y azul,

el amor no era una opción, te lo quitaban. 

No me dejaban leer, apenas podíamos comer.

Sí, soy una esclava trabajando de pie.

Tierra en mis manos, sangre en mis pies,

durmiendo en el piso sin mantas ni sábanas.

Trabajé duro, día y noche

¡Estoy cansada de esto! Es hora de pelear.

 

¡No me toques! ¡No me toques! Corrí y grité.

Me golpeó con la vara de la espalda a los pies.

“Mírame, niña”, dijo, pero volteé la cabeza.

Heridas en mi trasero, ni siquiera podía sentarme.

Ese cracker blanco tiró de mi hija por el pelo,

La empujó hacia abajo y sabes a dónde.

Miré a mi hija, esas lágrimas en sus ojos.

Ni siquiera tuvo tiempo de decir adiós.

Ella corrió rápido.

Sus pies ardiendo en el cálido suelo del sur …

Una segunda marca.

 

Como dijo Harriet Tubman: “Si escuchas a los perros, sigue adelante.”  

Si ves las antorchas en el bosque, sigue adelante.

No te detengas nunca.

Si quieres probar la libertad, sigue adelante.”

 

Navegando por la calle West Monroe en su Chevy negro,

Escuchando “Nuthin but a ‘G’ Thang “

Las ventanas abajo, dándole un poco de aire que satisface sus pulmones.

Luces de la calle tan brillantes como el sol, tan brillantes como su futuro.

 

El ruido de la sirena atraviesa sus oídos como una máquina de electrocardiograma: línea recta. 

Luces intermitentes rojas y azules,

El niño asustado, solo.

Sudando, su piel negra se pega al cuero negro de su auto nuevo.

 

Mantén tus manos donde pueda verlas,

No hagas movimientos bruscos, hombre negro.

No intentes meter tu mano al bolsillo 

 

(dispara ahora, no, quiero decir mata ahora y haz preguntas luego).

 

Dieciséis disparos en la oscuridad. . . otro hombre borrado.

 

“Di sus nombres. . . es importante decir sus nombres.”

Oscar Grant . . .

Mike Brown . . .

Sandra Bland . . .

Fred Hampton.

 

Prometemos lealtad al rojo, blanco y azul,

“La tierra de los libres y el hogar de los valientes”

Este país representa la libertad, pero ¿para quién?

 

¿Somos realmente libres?

 

Lajaiyah Watkins es una joven negra nacida y criada en San Francisco. Desarrolló su pasión por la escritura a la edad de 13 años. Ahora tiene 17 años y tiene el sueño de convertirse en abogada y publicar su propio libro algún día.